Infecciones del Oído

 

En Clínica Barajas diagnosticamos y tratamos las infecciones o inflamaciones del oído más frecuentes. Existen varios tipos:

Otitis externa

Es una inflamación, irritación o infección de la parte externa del oído y del conducto auditivo externo.  cuando involucra inflamación y daño en los huesos y el cartílago de la base del cráneo se considera como otitis externa maligna. Es causada por una infección del oído externo. Las personas con mayor riesgo de padecerla son los diabéticos, los que han recibido quimioterapia y los que poseen el sistema inmunitario debilitado.

El principal síntoma de la otitis externa es el dolor severo que empeora cuando se toca o mueve el lóbulo del oído o al masticar. Otros síntomas que requieren la atención de un otorrinolaringólogo, son:

  • Picor en el oído.
  • Enrojecimiento del oído externo.
  • Hinchazón del oído externo.
  • Inflamación y aumento de tamaño de los ganglios linfáticos alrededor del oído.
  • En ocasiones se presenta una secreción verdosa-amarillenta, pus o secreción con sangre con olor desagradable, en la entrada del oído.
  • El oído afectado puede presentar problemas de audición ya que la inflamación o la pus obstruye el paso el sonido.
  • Puede presentarse fiebre leve.

La otitis suele durar entre 7 y 10 días y el tratamiento, depende de la severidad de la infección y del dolor. En ocasiones la limpieza y secado del oído por el especialista suelen ayudar. Se pueden recomendar gotas otológicas, que contengan antibióticos o corticosteroides y en caso de que la inflamación no permita utilizarlas, el médico puede hacer una limpieza cuidadosa y recomendar medicamentos orales, también es importante evitar que el agua entre a los oídos durante un largo periodo, incluso utilizando gorras de baño.

Otitis media

Cuando la otitis involucra el oído medio, localizado justo detrás del tímpano, se denomina otitis media. Existen tres tipos:

Otitis media aguda

Es la infección del oído más común, consiste en la inflamación e infección del oído medio, que se encuentra localizado justo detrás del tímpano. El término agudo se refiere a un episodio corto y doloroso.  Se puedo producir al bloquearse la trompa de Eustaquio y acumularse líquido. Cuando esto sucede, los gérmenes como bacterias y virus se pueden multiplicar, causando una infección. Las infecciones del oído se presentan con más frecuencia durante el invierno y si bien pueden ocurrir en adultos, los casos son menos frecuentes que en los niños.

Las causas pueden ser: alergias, resfriados, sinusitis,  exceso de moco y de saliva durante la dentición en bebes, infección o agrandamiento de adenoides o el humo del tabaco.

Otitis media crónica

Es una inflamación o infección en el oído medio que persiste o que se repite, y causa daño permanente en el oído. Ocurre cuando el líquido o una infección por detrás del tímpano, no desaparecen con el tratamiento médico. A veces, puede ocurrir que el líquido en la mitad del oído se vuelva muy espeso o que el tímpano se pegue a los huesos en el oído medio.
La otitis media crónica puede causar cambios permanentes al oído y huesos cercanos, como una infección en el hueso mastoideo detrás del oído, secreción permanente desde un agujero en el tímpano que no sana, un quiste del oído medio o endurecimiento del tejido en el oído medio (timpano-esclerosis).

Otitis media exudativa o con derrame

Es la presencia de líquido espeso o pegajoso por detrás del tímpano en el oído medio, pero no existe una infección del oído. La otitis media exudativa y las infecciones del oído se relacionan de dos maneras:
-Después que se han tratado las infecciones del oído, el líquido permanece en el oído medio durante algunos días o semanas.
-Si la trompa de Eustaquio se bloquea parcialmente, el líquido se acumula en el oído medio y las bacterias que ya están adentro quedan atrapadas y comienzan a multiplicarse.

Frecuentemente, el líquido desaparece por sí solo. Si el líquido todavía está presente a las 6 semanas, el doctor indicará el tratamiento a seguir. Los síntomas más frecuentes son:

  • Los bebés y los niños pequeños suelen empezar tirándose o rascándose la oreja, al tiempo que padecen problemas de audición, fiebre, drenaje del oído, irritabilidad y vómitos.
  • En niños mayores y adultos, los síntomas incluyen dolor de oídos, problemas de audición, sensación de oído lleno o presión en el oído, fiebre, drenaje del oído, mareo y pérdida de equilibrio, y náuseas o vómitos.
  • Los síntomas sin dolor ni fiebre también pueden significar que hay fluido en el oído y deben investigarse.